'Regresa el héroe de sombrero y látigo' (Indiana Jones and The Kingdom of The Crystal Skull)
Por "Chema" Rodríguez
Sus prendas de vestir (siempre en café combinado con beige) se componen de pantalón y camisa de manga larga de franela y unas botas de suela ancha. Sobre su cabeza lleva puesto un viejo sombrero "fedora", maltratado y polvoriento, y a un costado, atado al cinturón, nunca falta su látigo, básico instrumento de trabajo con el que bien puede columpiarse para salvarse de profundos precipicios, como arrebatar armas amenazantes.Sus aventuras le llegan a su universidad (en donde enseña historia con un atuendo siempre pulcro), a lo que le sigue la ya famosa secuencia del mapa abarcando toda la pantalla, y que muestra la ruta que lo llevará a su misión.¡Ah!, y por si fuera poco, en cada cinta suele enamorar a una atractiva mujer, misma que, con los gritos que lanza en cada susto, colabora con el ya clásico soundtrack de John Williams.Si usted vivió los ochentas como Dios manda, lo más seguro es que en su cabeza haya brotado de inmediato un nombre inolvidable: Indiana Jones. Exactamente, estimado lector: el arqueólogo aventurero está de regreso, y con una aventura que promete estar a la altura de las primeras tres.Dirigidas todas por el Midas de Hollywood, Steven Spielberg, las cintas que componen la saga han cumplido al pie de la letra con el género de aventuras: nos han llevado a rincones remotos del planeta, nos han mostrado las más extrañas costumbres y nos han presentado con ingenio elementos mitológicos (el Arca Perdida, el Santo Grial…) combinados con hechos históricos, aportando al cine mundial secuencias de acción memorables."Raiders of The Lost Ark" (1981), en donde la misión era dar con el paradero del Arca de la Alianza."The Temple of Doom" (1984), que versaba sobre unas piedras de río con poderes sobrenaturales, y "The Last Crusade" (1989), cuyo objetivo primordial era encontrar el Santo Grial, forman parte de una saga que ha sabido sobrevivir al paso del tiempo; no por nada "Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull" (2008) es, con mucho, una de las secuelas más esperadas de la historia.El proyecto, que reunió en 1981 los talentos de George Lucas (en la producción) y de Steven Spielberg (en la dirección), maravilló a los críticos y a las audiencias de todas las edades, quienes convirtieron a estas cintas de aventuras en obras de culto, tanto por su excelente producción (efectos especiales novedosos, vestuario, locaciones y ambientación de fantasía) como por la presencia encantadora de un Harrison Ford totalmente inolvidable.Si las tres predecesoras están ambientadas en los treintas (35, 36 y 38), con los nazis amenazando sus vidas, la cuarta parte tiene lugar en 1957 (para respetar las arrugas de Ford), en donde un otoñal Indiana Jones enfrenta nuevos desafíos al lado de un nuevo aliado de nombre Mutt (Shia Labeouf), un joven arrogante y ambicioso con el que explora unos secretos yacimientos en Perú, en donde buscan la mítica Calavera de Cristal de Akator.Esta cuarta entrega (como es costumbre) inicia en medio de una misión (tipo James Bond, de quien la mancuerna Lucas/Spielberg tomó algunos elementos), que ubica al héroe en 1957, en el desierto del Suroeste de Estados Unidos, en donde el héroe de sombrero y látigo vive una nueva aventura.Pero las cosas ya no son como antes y, estando de regreso en la universidad donde trabaja, lo reciben con la noticia de que sus actividades han puesto en predicamento a la universidad, quien está siendo presionada para despedirlo.Triste por la situación, llega a su vida el mencionado Mutt, quien le propone un trato: si el arqueólogo le resuelve un problema personal, él le ayudará a realizar uno de los descubrimientos más espectaculares de la historia: la calavera de cristal de Akator, un objeto legendario que despierta mucha fascinación, superstición y, sobre todo, miedo.Como en el 57 el nazismo ya quedó atrás y lo que está en boga es la Guerra Fría, esta vez no son los alemanes racistas los que se interpondrán a los aventureros, sino rusos comunistas, encabezados por una agente soviética llamada Irina Spalko (Cate Blanchett) quien, junto con su séquito, también andan tras el famoso cráneo.No es necesario abundar en la recomendación, porque la saga en sí lo es. Vivir las aventuras de Indiana Jones significará mucho más que ver a Rocky Balboa levantando los puños de nuevo, o a John Rambo disparando una metralleta.Volver a ver al héroe de sombrero, ondeando su látigo y buscando algún artefacto mitológico es para su servidor un regalo que sólo el cine puede conceder. Nos vemos pues ahí, en el cine.
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