Una parejita me llamó a mi programa de radio preguntándome si yo les aconsejaría separarse o tal vez divorciarse porque las cosas ya eran tan tediosas y/o aburridas entre ambos en cuanto a la actividad íntima.
Ellos contaban que solo tenían siete años de estar compartiendo sus vidas como matrimonio, ella decía querer a su esposo y sin embargo ya no sentía interés por hacer cosas con el…mucho menos hacer el amor; el por el otro lado decía también quererla y al igual había perdido "ese algo" y no sabía como recuperarlo.
Cuando parejas de todas edades hablan de ya no sentir interés, motivación o deseo por su pareja, están hablando en la mayoría de los casos de la rutina en la cual ambos han caído y no se dan cuenta.
La situación es algo complicada y se podría dar una lista de todos los comportamientos de la pareja, por los cuales las parejas caen en la rutina y como consecuencia, pierden el deseo hacia su pareja. Pero en esta ocasión hablaré sobre los factores que veo que están afectando más a las parejas hoy en día – en cuanto a su relación íntima/sexual.
Lo que se ve es la aparición es cada día más frecuente de casos de deseo sexual inhibido; lo cual nos hace pensar y comentar sobre el papel que el hombre tanto como la mujer juegan en la relación.
Con esto me refiero a cómo el hombre llega a acostumbrar a su pareja a ciertas prácticas y llegan a ser tan repetitivas que la mujer ya sabe de ante-mano como responder, que decir y demás. En cuanto a cómo se comporta la mujer, el hombre ya sabe si ella cooperará o no, sabe que a el se le hace responsable del orgasmo de ella (o a la falta de este); el sabe que ella espera oír frases de amor y demás.
Ambos esperan algo casi automático y esto es el comienzo o el fin de la pasión que alguna vez ambos experimentaron.
Ahora veamos lo que ambos podrían implementar para la re-construcción de este deseo que se ve casi perdido:
a) La capacidad a la flexibilidad necesaria, es decir – la capacidad para hacer cambios o adaptarse a nuevas circunstancias.
b) La capacidad de comunicar o sea la habilidad de notificar al otro los deseos y cosas que disgusten en el sexo y también el talento y habilidad de escuchar – nunca juzgar – aceptando las sugerencias del otro.
c) La búsqueda activa de la intimidad, del sentirse cerca uno del otro, cuidando y preocupándose por su conyugue (mutuamente).
d) El sentido de confianza y compromiso en la relación, que permite compartir cosas con el otro de forma espontánea y desinhibida.
e) La existencia de atracción erótica entre ambos y….
f) Un grado importante de autonomía, libertad y responsabilidad por parte de cada miembro de la pareja respecto al otro.
Analicemos estos puntos y veamos si se está fallando en alguno de ellos. La rutina en el sexo y/actividad sexual, llega a causar a que ambos pierdan el deseo mutuo.
Creo esto puede agravarse, pues he observado parejas por años y cuando la rutina se recarga en los hábitos sexuales; el tedio y el cansancio mutuo es el próximo paso y la disminución al sexo está asegurada. Cambiar los hábitos y comportamientos sexuales es prioridad en este caso, con toda urgencia y prontitud.
Si desea ponerse en contacto con la Dra. Martha Lomelí escríbale a dralomeli@azstarnet.com