En lo personal, las historias protagonizadas por perros siempre me han gustado, incluso he llegado a pensar que por eso quería ser veterinario, pero sólo me bastó ver cómo manipulan los de la profesión a los pobres animales para dejar mi afición por ellos fuera del rango profesional.
Eso sí, nunca los he dejado de lado, por eso Jack London, autor que puso a los caninos en el centro de sus historias, es uno de mis escritores predilectos. Por eso también siempre ha habido un perro/mascota en mi vida, y es que soy de los que piensan que estos animales enriquecen la existencia de nosotros los humanos.
Si no me creen, ahí está "Godzilla", la chucha de mi amiga Chío; "Tina", de la Diana y "Tucola", de la pareja de amigos casados Juan y Dulce para probarlo, pero más mi inolvidable "Chonita", una inquieta perra (de raza incierta, es verdad), que hace como un mes salió de casa y ya no volvió, y por quien hasta mi amiga Olivia derramó lágrimas, ya que ella también perdió a su torpe "Droopy" en circunstancias similares.
Por eso, en cuanto vi los estrenos de la semana, no dudé en dedicarle este palomeo a "Bolt" (Dan Fogelman y Chris Williams, 2008), una encantadora cinta con animación digital de primer nivel, que llega a las carteleras bajo el sello de garantía Disney, y con astros de primer nivel prestando sus voces.
"Bolt" (voz de John Travolta) es un perro ovejero que nació y fue criado en una serie de televisión que él mismo protagoniza, personificando a un héroe canino con súper poderes. Lo malo es que el susodicho animal ha crecido con la idea de que lo que aparece en la pantalla no es resultado de los efectos especiales, sino cualidades que posee en realidad, hecho que nadie se ha preocupado en desmentir.
En el show, el colmilludo súper héroe suele rescatar a Penny (Miley Cyrus), quien es también su dueña en la vida real, y a quien no le agrada mucho que su mascota no interactúe para nada con el mundo real.
Pero eso está a punto de cambiar cuando, en pleno set, su ama es secuestrada, por lo que Bolt, convencido de que ésta no será otra cosa sino una más de sus frecuentes encomiendas, decide tomar la misión de rescate por su cuenta.
No pasa mucho tiempo para que la realidad comience a aparecérsele de manera dura a nuestro personaje cuando llega a la ciudad de New York, lugar en donde al parecer fue llevada su dueña y donde, para su sorpresa, sus súper poderes parecen no surtir efecto.
Pronto el pobre animal se da cuenta de que los primeros cinco años de su vida ha sido mantenido apartado del mundo exterior, y que el que veía en la televisión no coincide mucho con el que se está enfrentando ahora, y lo que es peor, sus sobresalientes cualidades (que creía reales), no han sido otra cosa que un espejismo creado por la producción de su famoso show de TV.
Ya en su misión de rescate, se topará con un gato llamado Mittens (Susie Essman), a quien tomará de rehén para que lo lleve hasta con los secuestradores, y un hámster llamado Rhino (Mark Walton), el cual idolatra a Bolt por ser el fan número uno del programa de televisión que protagoniza, y que aprovechará esta extraordinaria aventura para encontrarle sentido a su vida.
La cinta nos regala los mejores momentos de humor cuando Bolt, aferrado a no reconocer que es un perro cualquiera, inventa cualquier tipo de excusas para justificar que en determinado momento alguno de sus súper poderes no funciona.
Las escenas emotivas aparecen cuando él, ya más alejado de su papel de súper héroe, descubre su sentido de lealtad (y hasta de pertenencia) hacia Penny, su "amo".
No se la pierda, seguramente vendrán recuerdos pasados de usted y algún perro especial en su vida, como me pasó a mí con "Chonita" a quien dedico entrañablemente esta columna perruna. Hasta la próxima.
Walt Disney Picture / La Estrella de Tucsón