Mi Opinión
Por Ma. Elena Salinas
Uno de los argumentos más fuertes que hizo la campaña de John McCain en contra de su rival Barack Obama ante los votantes hispanos es que al demócrata no le importaba Latinoamérica. "Ni siquiera ha cruzado al Sur de la frontera", solían decir el candidato republicano y varios de sus voceros. Pero eso podría estar a punto de cambiar.
El primer paso que Obama tome en estrechar vínculos con Latinoamérica bien podría ser cruzar la frontera Sur hacia México. "Tendrá que sentarse a conversar con el presidente Felipe Calderón para ver como pueden mejorar sus relaciones económicas", dijo una fuente cercana a la campaña del ahora presidente electo Barack Obama.
Eso respondería al anunciado interés de Obama de renegociar partes del Tratado de Libre Comercio con ese País. "Tendrán que buscar maneras de beneficiar a trabajadores y consumidores en ambos lados de la frontera".
De hecho los contactos entre Obama y Calderón ya comenzaron. El día después de las elecciones el presidente mexicano llamó a Obama para felicitarlo por su histórica victoria. Según fuentes del gobierno, el presidente electo ofreció a México apoyar su lucha contra la narcoviolencia.
Al igual que el resto del mundo, la reacción en América Latina a la elección de Obama ha sido positiva, incluso en países donde las relaciones con Estados Unidos se han vuelto tensas. En Ecuador el presidente Rafael Correa dijo que la victoria de Obama "confirma la voluntad del pueblo estadounidense de seguir a un nuevo líder que representa la necesidad de cambio y esperanza en su propio País y alrededor del mundo".
En Nicaragua, el presidente Daniel Ortega calificó como "un milagro que Estados Unidos tenga por primera vez a un presidente negro, que ha manifestado su disposición de diálogo con los países latinoamericanos".
Los gobiernos de Bolivia y Brasil aprovecharon el momento para pedirle al presidente electo que levante el embargo a Cuba. Mientras que el mandatario venezolano Hugo Chávez que sostuvo una relación antagónica con el presidente George W. Bush, sugirió que "ya es hora de establecer nuevas relaciones entre nuestros países y con nuestra región, sobre la base de los principios del respeto a la soberanía, la igualdad y la cooperación verdadera".
En Argentina donde la empresa encuestadora Newlink Group midió recientemente el nivel más alto de antiamericanismo en la región, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo que la elección de Obama era "un gran hito" para acabar con la discriminación y fomentar la igualdad.
Eduardo Gamarra, director de Newlink, dice que aunque la reacción en término general en América Latina ha sido positiva, aún hay sectores de extrema izquierda en países como Argentina, Bolivia y Venezuela que están escépticos. "Piensan que Obama será negro, pero sigue siendo gringo", dice.
La gran incógnita es qué pasará con Colombia. Obama ha estado en contra de firmar el Tratado de Libre Comercio con ese País que el presidente Bush y el senador McCain tanto han promovido. Y según Gamarra, muchos se están preguntando si quizás el presidente Álvaro Uribe cometió un error en vincularse tanto con la campaña de McCain.
El gobierno colombiano no pierde las esperanzas. Conversando con Francisco Noguera Rocha, cónsul general de Colombia en New York, me dijo que piensa que en la medida que Obama se de cuenta de que en su País se ha avanzado en el fortalecimiento de nuevos sindicatos y en la protección de los derechos de lideres sindicales, el presidente electo cambiara su percepción.
"Hemos tenido buenas relaciones con los dos partidos en Estados Unidos, y fue precisamente el ahora vicepresidente electo Joe Biden quien presentó el Plan Colombia ante el Senado durante la administración de Bill Clinton".
¿Cómo será la política de la administración Obama hacia América Latina? "Sólo hay que ver quiénes son los asesores de Obama en Latinoamérica. Son personas con larga trayectoria en la administración Clinton", asegura Gamarra. La región estará a la expectativa, pero los intelectuales latinoamericanos no están preocupados dice Gamarra.
"Piensan que no es tan liberal como lo pintaron y que la realidad que vive Estados Unidos lo van a obligar a gobernar desde el centro".
● María Elena Salinas es autora del libro "Yo soy la hija de mi padre: Una vida sin secretos". Conéctese a www.mariaesalinas.com