John Hancock (Will Smith) es un hombre de apariencia informal, desobligado, huraño, conflictivo, sarcástico y bastante bebedor, a quien la verdad no le encanta mucho la idea de percibirse a sí mismo como un hombre que deba asumir responsabilidades y obligaciones (bueno, a como ve él las cosas, no es otra cosa que un hombre incomprendido).
Pero bueno, de seguro lo anterior no le ha de sonar muy alejado a la personalidad promedio del típico hombre de los 30 en adelante, que no quiere entrar de pleno a la madurez, sino que quiere seguir viviendo una vida al día, relajada y sin compromisos, sin responderle a nadie por los propios actos.
Lo malo es que John no es un sujeto cualquiera, y los daños que provoca con su actitud no se limitan a desesperar a una novia ansiosa por un anillo de compromiso, a unos padres decepcionados por un retoño que es un parásito de la sociedad, o a un jefe que tiene que sufrir los incumplimientos de un empleado inconsistente.
Los problemas de la actitud del inmaduro hombre son muy especiales, y sus actos dejan notorios vestigios a su paso, porque, señoras y señores, John Hancock tiene súper poderes.
Y no es tampoco que el súper héroe no haga su labor del día, que no combata a los malvados criminales que asolan la ciudad de Los Angeles, o que no utilice sus facultades sobrehumanas para combatir el mal.
Lo que pasa es que, debido a su personalidad, este sujeto, mientras salva vidas, atrapa maleantes y evita catástrofes, suele provocar el caos, destruyendo edificios y coches, levantar pavimentos y un montón de curiosidades que frecuentemente rebasan las diabluras de los criminales que persigue.
El resultado de este comportamiento no se hace esperar, y la gente de la ciudad comienza a renegar de él y a perderle el poco respeto que algún día pudieron tenerle, cosa que al superdotado personaje no parece preocuparle en lo más mínimo, y seguro como está de su posición, no parece mostrar un solo cambio con respecto a su curioso comportamiento… hasta que conoce a Ray.
Ray Embrey (Jason Bateman) es un consultor optimista quien, luego de ser salvado por el pintoresco personaje, quiere cambiarlo y darle una nueva imagen, para que recupere la dignidad que debe poseer todo súper héroe digno de llamarse como tal, por lo que pone manos a la obra.
El cambio debe ser radical y debe cubrir la apariencia exterior y una sanación exterior, necesidades que se resuelven con un baño, ajustado traje negro de piel y unas sesiones de terapia junto a un círculo de presos.
Luego de eso se supone que llegará la reivindicación, pero… ¿será suficiente lo anterior para equilibrar el flojo carácter de John con sus dones sobrehumanos?
No cabe duda de que Will Smith es un imán de taquilla, que la historia (basada en el cómic del mismo nombre) es atractiva y que los efectos especiales dejan ver una cinta bien confeccionada en el aspecto técnico, pero habrá que ver si su director pasa la prueba como lo hizo ya Jon Favreau con "Iron Man" (2008).
¿Por qué la comparación?
1) "Hancock" (Peter Berg, 2008) es también una cinta del ya popular género de súper héroes.
2) Su director Berg, al igual que Favreau es igualmente un actor que alterna su trabajo tras y frente a las cámaras.
3) Ambos recorrieron un camino breve (tres y cuatro filmes cada uno) para filmar su primera cinta sobre un personaje de este tipo.
Si Favreau no decepcionó con Made, Elf y Zathura (sus tres primeros trabajos), tampoco lo hizo Berg con Very Bad Things, ese sabroso homenaje al humor negro, ni con The Rundon, Friday Night Lights, o la reciente The Kingdom. Favreau se lució con Iron Man, pero… ¿podrá lograr lo mismo Berg con Hancock? Muchos piensan que su humor, efectos especiales y la presencia de Smith suplirán el deficiente guión…. Ya me dirá usted. Hasta la próxima.